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YOGA FÍSICO: ¿PARA QUÉ? |
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Ni ha de plantearse como el camino para alcanzar la “iluminación” ni como una técnica de gran dificultad en su realización. Por el contrario, el hatha-yoga (yoga físico) se ha de vivir como una práctica simple e interiorizante que nos conduce, a través de la repetición de las posturas, a una tranquilidad mental y a una comodidad con y en nuestro propio cuerpo.
Ilimitado en sus posibilidades, no está impedida su realización a personas de cualquier edad o condición física, ya que lo importante es la propia voluntad puesta en cada una de las sesiones. Siempre con la consideración y el respeto a las propias limitaciones personales, llegando a donde se puede llegar y permaneciendo en la inmovilidad el tiempo que se pueda permanecer.
El yoga físico, a diferencia de muchas otras disciplinas, no es competitivo. No importante que el practicante de nuestro lado sea más o menos flexible, más o menos rápido. Simplemente cada uno es como es y hace lo que puede hacer. Desde esta premisa conseguiremos alcanzar los beneficios físicos y mentales inherentes a la disciplina yóguica.
Indicado en todo caso y para todo tipo de personas, es el complemento perfecto de cualquier otra actividad, logrando gracias a él una mayor eficacia e integración en la realización de la misma.
Siendo la clave básica del yoga la simplicidad, los profesionales de la enseñanza hemos de ser pulcros y asépticos en su transmisión, evitando cualquier sectarismo o demagogia en la misma, así como la exigencia de unos “mínimos” al practicante con la ejecución de unas posturas o unas técnicas respiratorias para las que en ese momento no esté preparado.
Podemos acometer su práctica por diversos motivos. Quizás nos mueva el hecho de ser una técnica que está de moda o, tal vez, que nos aporte un “toque” de singularidad. En cualquier caso, no cabe duda que su práctica ha de ser realizada desde el conocimiento de los beneficios que ella conlleva.
Así planteado, en realidad ¿para qué sirve el yoga físico?:
Para aquellas personas cuyo esfuerzo laboral desborda literalmente todo su sistema nervioso (estrés): proporciona un estado de relajación tanto física como psíquica, que no sólo tranquiliza al practicante durante la sesión sino que además le proporcionará un permanente estado mental equilibrado y saludable.Para las amas de casa que caen en la desidia de la rutina, sintiendo que están desfasadas y apartadas de la vida: aportando la serenidad para reconocer que cualquier actividad (incluyendo la meramente doméstica) hecha desde el corazón, está plena de contenido. Más allá de los propios beneficios físicos de las posturas: mayor elasticidad, mejora de los procesos respiratorios, circulatorios, nerviosos…..Para los estudiantes que se enfrentan a la continua tensión de los exámenes: agilizará su mente, su capacidad y claridad de pensamiento, añadiendo además un profundo conocimiento corporal que les hará sentirse más cómodos e integrados consigo mismos a todos los niveles.Para los deportistas que tan delicado equilibrio han de mantener, soportando la tensión del entrenamiento y –en su caso- de la competición: comprobarán la mejora de su resistencia, flexibilidad, concentración y capacidad de reacción propia de tales profesionales.Para los ancianos: recuperarán la sensación de estar vivos aquí y ahora, sintiéndose reincorporados a una sociedad que tiende a aislarlos, y –claro está- aceptando su estado propio de la edad, siendo mejorado visiblemente con la práctica cotidiana. En fin, para todos y por todo, por la satisfacción de reconocer el propio cuerpo –sin modelos estereotipados externos-, por sentirnos más plenos y unitarios, por experimentar la sensación de libertad interna: intransferible e inviolable… Por esto, y por mucho más, el yoga físico está ahí al alcance de nuestras manos.
Enrique Rodríguez Mirón Director de E.Y.T.A. y Centro Natural COSECHA DE OTOÑO
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Yoga posicional (yogaterapia) | Desmitificación del yoga físico
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